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La lucha de Ariocarpus fissuratus contra el calor en los desiertos

En esta investigación se demuestra cómo las estrategias que Ariocarpus fissuratus ha desarrollado ayudan a evitar su muerte debido a las altas temperaturas del desierto.

Cuando vas a la playa y corres en la arena porque te quema los pies tienes un muy buen motivo para hacerlo: su temperatura puede estar en los 70 °C. Estas altas temperaturas también ocurren en los suelos de los desiertos. Sin embargo, a diferencia de nosotros, los cactus que tienen su tallo a raz del suelo no pueden  moverse para evadir las altas temperaturas, por lo que tienen que desarrollar estrategias para evitar que su tallo se caliente tanto como el suelo. Pero, ¿cuáles son estas estrategias?

Algunos cactus contraen sus raíces y tallo, con lo que gran parte de la planta se posiciona por debajo del suelo en donde las temperaturas son más bajas (Figura 1). Además, algunos cactus crecen en lugares con muchas rocas, las cuales ayudan a reflejar y bloquear la luz del sol y así se disminuye la temperatura del suelo (Figura 1). Ariocarpus fissuratus es una planta que crece a raz de suelo y en lugares con muchas rocas, por lo que es probable que use estas estrategias para evitar el sobrecalentamiento de su tallo (Figura 1).

Para comprobar si la contracción de raíces y tallo junto con el establecimiento de piedras ayudan a disminuir la temperatura del tallo de A. fissuratus, investigadores realizaron dos experimentos en Los Angeles, Estados Unidos. En el primer experimento se quería saber si A. fissuratus contraía sus raíces y tallos para posicionarse a raz del suelo. Para ello, los investigadores plantaron plantas de A. fissuratus en macetas y colocaron un alambre a lado de cada planta. Después, marcaron con pintura en cada alambre la altura en la cual se encontraba la transición entre la raíz y el tallo de la planta y también midieron la altura del tallo para ver qué parte de la planta encogía. Las plantas se dividieron en dos grupos y unas las regaron 2 veces a la semana y otras 2 veces al mes durante 4 meses. Durante cada semana, los investigadores calcularon la disminución de la altura de la planta con respecto al suelo debido a la contracción de raíces midiendo la diferencia entre la marca inicial en el alambre y la posición en la que la transición entre la raíz y el tallo se encontraba en cada semana. Además, también medían la altura del tallo semanalmente. Para el segundo experimento se quería saber si las rocas ayudaban a disminuir la temperatura del suelo y del tallo de A. fissuratus, por lo que se colocaron plantas a nivel del suelo en contenedores que tenían la mitad del sustrato con arena y la otra mitad con rocas. Los contenedores se colocaron en la azotea del edificio de la universidad durante 10 días, durante el cual la temperatura del aire osciló entre los 37 y 41 °C. Durante el experimento se midió cada hora la temperatura del tallo y del suelo a 5 y 30 mm de profundidad usando unos sensores térmicos.

Ariocarpus fissuratus se posiciona a raz del suelo mediante la contracción de sus raíces y se establece en suelos rocosos para evitar el sobrecalentamiento de su tallo por las altas temperaturas del suelo”

Los resultados del primer experimento mostraron que las plantas se posicionaron a nivel del suelo principalmente debido a la contracción de sus raíces y no por el encogimiento de su tallo (Figura 2 A y B). En el segundo experimento se observó que la temperatura del suelo y del tallo fueron menores en suelos rocosos que en los arenosos. Además, se vió que después de 7 días, todos los A. fissuratus que que se encontraban en suelo arenoso murieron, mientras que los que se encontraban en suelo rocoso sobrevivieron (Figura 2 C y D).

El experimento demuestra que A. fissuratus posiciona su tallo a nivel del suelo mediante la contracción de raíces y se esablece en suelos rocosos para evitar el sobrecalentamineto de la planta, el cual podría ser fatal para ellas. Es así como vemos nuevamente como las plantas se las han ingeniado para sobrevivir en lugares tan extremos como son los desiertos.

 

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Referencias

Créditos de las fotografías

  • Foto de portada: Ricardo Ramírez